La importancia de la nutrición frente al cáncer

El cáncer es una de las enfermedades más prevalentes y letales en la sociedad actual. Según un informe de la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) de 2020, en España se estima que hay más de 277.000 casos nuevos, siendo los más frecuentes el cáncer de colon y recto, próstata, mama, pulmón y vejiga urinaria.

De hecho, en 2018, los tumores fueron la segunda causa de muerte muy cercano a las enfermedades del sistema circulatorio. Por tanto, es una de las causas de muerte más frecuentes en nuestro país  y también a nivel mundial.

Según el dietista-nutricionista, especializado en nutrición deportiva y en nutrigenética y nutrición personalizada, Pablo Estebala Alández, la clave está en la prevención y reducción de padecer cáncer. Para prevenirlo, según el debemos incidir en aquellos factores de riesgo modificables entre los que destaca la alimentación. De hecho, con una dieta saludable, actividad física y evitando el tabaquismo se podrían prevenir hasta un 30-50% de los casos de cáncer. 

De esta manera, la alimentación es una de las mejores maneras de prevenir la aparición de cáncer.  Pero, ¿qué es una alimentación saludable?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), una alimentación sana es aquella que “ayuda a protegernos de la malnutrición en todas sus formas, así como de las enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer”.

Entre las recomendaciones de diferentes organismos oficiales como la OMS encontramos:

  • Consumir al menos 400 g (5 porciones) de frutas y hortalizas al día. Son uno de los grandes aliados en la prevención del cáncer
  • Limitar el consumo de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total, e idealmente reducir su consumo a menos del 5% de la ingesta calórica total. Se engloban tanto azúcares añadidos como azúcares libres (como por ejemplo los de un zumo, incluidos los naturales)
  • Limitar el consumo de grasa saturada y de grasas trans. Principalmente provenientes de alimentos ultraprocesados
  • Limitar el consumo de sal a menos de 5 gramos al día (aproximadamente una cucharadita de café) y consumir sal yodada.
  • Reducir al máximo el consumo de alcohol, eliminándolo preferiblemente.

Como idea principal, a juicio del dietista-nutricionista Pablo Estebala, es muy importante basar la alimentación en verduras y frutas junto a otros alimentos no procesados como legumbres, huevos, carne, pescado y cereales integrales. Y reducir el consumo de alimentos procesados o ultraprocesados, eliminando o al menos reduciendo a consumo ocasional de alcohol.