Cómo afecta la actividad física al sistema inmunológico: ¡Nos ponemos en marcha!

En momentos como los actuales, es clave tener un sistema inmunológico funcionando correctamente, ya que es el responsable de combatir microorganismos que producen enfermedades y guiar en la recuperación del cuerpo, frente a estos “ataques”.

A lo largo de este artículo, el coordinador de CFGS de Acondicionamiento Físico, Miquel Mestre, explica el binomio deporte-defensas y cómo mantener el sistema inmunitario en ópticas condiciones.

Son varias las alarmas que nos indican que podemos estar justo en el umbral para evitarlo como la fatiga, falta de energía, catarros constantes, reacciones alérgicas, aparición de llagas, curación más lenta de lo habitual de las heridas. Y todo esto, como bien sabemos, se puede combatir con una alimentación adecuada, una buena higiene y mediante la realización de la actividad física. Pero, no nos vale cualquier tipo de actividad física.

De acuerdo al estudio publicado por 1Aguilar. C., (2006) sobre Ejercicio y Sistema inmune, muestra como el estrés físico puede tener un gran impacto, sobre cómo reacciona nuestro sistema inmunológico frente a dichas alteraciones. Lo que significa que someter el cuerpo a sesiones extremas de entrenamiento, donde la carga física es muy elevada y persistente en el tiempo, como pueden ser el entrenamiento diario de largas sesiones de trail (varias horas corriendo por senderos y montañas), maratones de ciclismo extenuantes de forma periódica, entrenamiento de alta intensidad con cargas de peso muy elevadas, conduce a estrés y oxidación del tejido, que como consecuencia, provoca las disminución de la capacidad de reacción del sistema inmunológico.

En cambio, la actividad física moderada, con sesiones de entre 30 a 60 minutos cinco días a la semana, aplicados de forma holística, combinando varias tipologías de actividad, como son sesiones con mayor prevalencia de sistema aeróbico, sesiones de fuerza con cambios de intensidad monitorizados y bien controlados o sesiones de elasticidad y flexibilidad, si ayudaran a aumentar la capacidad de los neutrófilos (componente de los glóbulos blancos) para destruir bacterias y como consecuencia, la capacidad del cuerpo a producir anticuerpos.

Por este motivo, si aún no lo has hecho ni probado, es el momento de empezar de nuevo a ejercitarse, a realizar actividad física, eso sí, siempre poniéndose en manos de profesionales cualificados, que te ayuden a realizar esta actividad, de una forma segura.

Referencia:  1 Aguilar, C; Zuluga, N; Patiño, P; Caraballo, D (2006) Exercise and theimmunesystem. Medellín